Triangle AIO C plateado: el reproductor en red discreto
Un cubo de 8 cm de lado, 160 gramos en la báscula y, sin embargo, todo lo necesario para conectar un amplificador o unos altavoces activos a los servicios de streaming actuales. El AIO C forma parte de la gama conectada del fabricante francés Triangle, instalado en Soissons desde 1980. Este pequeño dispositivo de aluminio cepillado recibe la música por Wi‑Fi o Ethernet y la transmite a su sistema existente, en analógico o en digital.
Un dispositivo pensado para desaparecer
El formato del AIO C contrasta con la mayoría de los reproductores en red del mercado. Mientras muchos adoptan el medio formato o el formato estándar de los equipos hi‑fi, Triangle ha optado por un tamaño miniatura: 80 × 80 × 20 mm. El tamaño reducido permite deslizar el aparato detrás de un mueble o junto a un amplificador sin el menor problema de integración.
El chasis de aluminio cepillado (acabado plateado) no solo juega un papel estético. El metal garantiza una disipación térmica correcta para la electrónica integrada y ofrece una sensación de solidez que no se espera necesariamente de un aparato tan compacto. La antena Wi‑Fi suministrada se atornilla en la parte trasera y sobresale unos 10 cm. Sigue siendo el único elemento visible si esconde el dispositivo detrás de su instalación.
Dos salidas, dos filosofías
El AIO C ofrece una salida mini‑jack de 3,5 mm (analógica) y una salida óptica (digital). La primera es adecuada para amplificadores sin entrada digital o para altavoces activos equipados con una entrada auxiliar. Triangle suministra además un cable jack/jack y un cable jack/RCA para cubrir los casos más habituales.
La salida óptica está destinada a instalaciones equipadas con un DAC externo o con un amplificador que integre su propia conversión. La resolución máxima difiere según el camino utilizado: el Wi‑Fi permite flujos de hasta 24 bits / 192 kHz, mientras que la salida óptica se limita a 24 bits / 44 kHz. Esta limitación se debe a las especificaciones del protocolo S/PDIF óptico, no al propio AIO C.
Acceso a las plataformas y a la red local
La aplicación Triangle AIO (disponible en iOS y Android) centraliza el control. Da acceso a los principales servicios de streaming: Spotify, Deezer, Qobuz, Tidal y Amazon Music. Las radios web pasan por el catálogo TuneIn. Para los archivos almacenados en un NAS o un ordenador, el AIO C se basa en los protocolos UPnP/DLNA.
Los propietarios de dispositivos Apple disponen de una alternativa: AirPlay. El protocolo permite enviar el flujo de audio desde cualquier aplicación (Apple Music, YouTube, pódcast) directamente al AIO C, sin pasar por la app de Triangle. Spotify Connect funciona de manera similar para los abonados al servicio sueco.
El AIO C acepta formatos sin pérdida (FLAC, WAV, ALAC, APE) así como formatos comprimidos (MP3, AAC). La reproducción se mantiene fluida en una red Wi‑Fi estándar de 2,4 GHz. Para una conexión más estable, especialmente en un entorno saturado de ondas, el puerto Ethernet RJ45 10/100 Mbps ofrece una solución por cable.
Un bloque dentro de un sistema multiroom
La tecnología AIO se basa en la plataforma Linkplay, compartida con otros fabricantes como Advance Paris. La ventaja: el AIO C puede unirse a una red multiroom que incluya altavoces AIO 3, parejas AIO Twin o el amplificador AIO Pro A50. El límite teórico alcanza 5 dispositivos por Wi‑Fi y 10 por Ethernet.
En la práctica, puede difundir la misma música en varias habitaciones, o fuentes diferentes según las zonas. La aplicación Triangle AIO gestiona la agrupación y el volumen de cada aparato. El tiempo de latencia entre los altavoces resulta imperceptible durante la reproducción sincronizada.
Lo que hay que tener en cuenta
El AIO C no integra Bluetooth. La elección deliberada de Triangle prioriza el Wi‑Fi por su mayor ancho de banda, pero excluye la conexión rápida desde un smartphone sin una configuración previa de la red. La instalación inicial pasa por tanto obligatoriamente por la aplicación y la conexión a la red doméstica.
La alimentación se realiza mediante un adaptador de corriente USB (incluido) y un cable Micro‑USB. El formato Micro‑USB, menos extendido hoy en día que el USB‑C, sigue siendo funcional pero está algo anticuado. La ausencia de batería interna impone una alimentación permanente.