La M-1 MK2 de Bowers & Wilkins es un altavoz satélite compacto. Está fabricado completamente en aluminio y equipado con un tweeter de carga Nautilus. Este modelo puede utilizarse tanto en configuraciones de cine en casa como en sistemas estéreo.
Construcción y tecnologías heredadas de la gama alta
La M-1 MK2 destaca de inmediato por su construcción íntegra en aluminio, una elección poco habitual en el universo de los altavoces satélite, tradicionalmente fabricados en plástico. Este enfoque premium se percibe desde el primer contacto: con sus 2,2 kg, el altavoz sorprende por su densidad y solidez. El recinto articulado en dos partes permite una orientación continua en todas las direcciones, una hazaña mecánica que demuestra la atención al detalle.
La verdadera joya tecnológica reside en el tweeter de cúpula de aluminio de 25 mm, equipado con la famosa carga tubular Nautilus. Esta tecnología, desarrollada inicialmente para el icónico altavoz Nautilus de 100.000 euros el par, absorbe las resonancias indeseadas en la parte trasera del transductor gracias a un tubo de atenuación exponencial. El resultado: una reproducción de los agudos de una pureza y detalle notables, libre de cualquier coloración no deseada.
El altavoz de medios-graves de 100 mm utiliza una membrana de fibra de vidrio tejida, material elegido por su rigidez y su capacidad para evitar resonancias. Cavidades rellenas de resina, integradas en el interior del recinto, absorben las ondas estacionarias para preservar la claridad de los medios. Esta atención al detalle acústico revela la herencia de estudio de la marca, utilizada especialmente en los míticos estudios Abbey Road.
Evoluciones técnicas de la versión MK2
La MK2 representa mucho más que una simple actualización estética. Bowers & Wilkins ha rediseñado todos los componentes para ofrecer un rendimiento significativamente mejorado. La banda de frecuencia ahora se extiende de 64 Hz a 23 kHz, frente a los 90 Hz mínimos de la versión anterior, permitiendo una mejor integración con los subwoofers y un uso autónomo más convincente.
Los nuevos altavoces, completamente diseñados internamente, cuentan con membranas y suspensiones rediseñadas. El filtro pasivo ha sido optimizado para aprovechar estas mejoras, resultando en una dispersión más amplia y una imagen sonora más precisa. La sensibilidad de 85 dB asegura compatibilidad con una amplia gama de amplificadores, de 20 a 100 vatios a 8 ohmios.
Estéticamente, el acabado mate reemplaza al brillante de la versión original, otorgando un aspecto más contemporáneo y discreto. La rejilla protectora de acero perforado ahora cubre la parte superior e inferior del altavoz, mejorando la protección sin sacrificar la estética depurada característica de B&W.
Versatilidad de instalación y concepto Mini-Teatro
La M-1 MK2 sobresale por su capacidad de adaptarse a cualquier entorno. Su soporte integrado puede transformarse en un anclaje de pared con un simple movimiento, mientras que el recinto giratorio permite una colocación horizontal para su uso como altavoz central. Esta flexibilidad mecánica, poco común en el mundo de los altavoces compactos, responde a las más diversas limitaciones de espacio.
El concepto “Mini-Teatro” desarrollado por Bowers & Wilkins encuentra en la M-1 MK2 su máxima expresión. Cinco altavoces M-1 MK2 combinados con un subwoofer constituyen un sistema surround completo, capaz de rivalizar con instalaciones tradicionales mucho más voluminosas. La coherencia tímbrica entre todos los altavoces, garantizada por el uso del mismo transductor, asegura una espacialización homogénea y natural.
Para los amantes del estéreo, un simple par de M-1 MK2 puede constituir un sistema principal en espacios reducidos. Su capacidad para bajar hasta 64 Hz les permite reproducir la fundamental de muchos instrumentos, haciendo que la adición de un subwoofer sea opcional más que indispensable para muchos usos musicales.
Rendimiento acústico y casos de uso
La M-1 MK2 desarrolla un carácter sonoro típicamente británico, privilegiando la precisión y la naturalidad sobre el efecto espectacular. El rango medio, crucial para la voz humana, se beneficia de una claridad notable gracias a la ausencia de resonancias no deseadas. Los agudos, entregados por el tweeter Nautilus, revelan los detalles más finos sin volverse nunca agresivos o metálicos.
En configuración de cine en casa, la M-1 MK2 destaca en la reproducción de diálogos y efectos direccionales. Su dispersión controlada mantiene una imagen sonora estable incluso fuera del eje, una cualidad apreciable en configuraciones donde no todos los oyentes están perfectamente centrados. La respuesta dinámica, aunque limitada por las dimensiones, sorprende por su viveza y precisión en los transitorios.
Para la escucha musical, el altavoz revela una personalidad cautivadora, especialmente favorecedora en voces e instrumentos acústicos. Los aficionados al jazz, la música clásica de cámara o las producciones electrónicas cuidadas encontrarán en la M-1 MK2 una reproducción fiel y envolvente, siempre que la amplificación sea de calidad.