Un cable de interconexión XLR balanceado que integra las tecnologías propias del fabricante estadounidense a un precio más asequible. El Crosslink retoma el principio del conductor “silencioso” patentado por George Cardas, donde los hilos de cobre están dimensionados según las proporciones del número áureo para controlar las resonancias internas. Es el único modelo de la gama Cardas disponible como cable por metros para montadores, lo que da buena muestra de su polivalencia.
Número áureo en tus conexiones de audio
George Cardas ha registrado dos patentes estadounidenses (4,980,517 y 4,628,151) sobre su técnica de trenzado en sección áurea. El principio: disponer hilos de cobre cuyos diámetros varían según una proporción de 1:1,618, el célebre número áureo. Los hilos más finos se sitúan en el centro del conductor, y cada capa sucesiva aumenta siguiendo esta proporción. Esta disposición impide que los hilos entren en resonancia común, ya que ninguno comparte un múltiplo armónico con su vecino.
La idea procede de un ámbito inesperado. Antes de fundar Cardas Audio en 1987 en Ontario (California), George trabajaba como ingeniero de líneas para una compañía telefónica mientras practicaba el automovilismo semiprofesional. Junto con su tornero Mike Colver, descubrió que la aplicación del ratio áureo a los sistemas de admisión y escape ofrecía resultados tan convincentes que algunos diseños fueron prohibidos en competición. Trasladó este concepto a los conductores de audio.
Construcción y materiales del Crosslink
El cable utiliza cobre desoxigenado de grado 2, con una pureza del 99,99 %. Cada hilo recibe un recubrimiento aislante transparente SPN que caracteriza la construcción Litz de Cardas: esta capa elimina las interacciones capacitivas entre hilos y previene la oxidación del cobre. El Crosslink suma 68 hilos discretos organizados en una geometría “Crossfield” (campo cruzado), donde las capas alternan para minimizar las interferencias electromagnéticas.
El par trenzado se mantiene mediante un relleno de algodón natural, un material elegido por sus propiedades dieléctricas estables. El conjunto se ciñe con una cinta de FEP antes de ser recubierto con una malla de blindaje en espiral de cobre estañado. La funda exterior de PVC flexible da al cable un diámetro final de 7,69 mm.
En configuración XLR, la capacidad medida alcanza 22,8 pF por pie (unos 74,8 pF/m), un valor moderado que preserva las altas frecuencias en longitudes razonables.
Conectores CE XLR
Los conectores CE XLR representan la tercera generación de conectores económicos de Cardas. El cuerpo está mecanizado en latón con alto contenido en cobre, una aleación no magnética. Las superficies de contacto reciben un baño de plata. Estos conectores aceptan cables de entre 3,3 y 9 mm de diámetro, por lo que el Crosslink, con sus 7,69 mm, se inserta cómodamente dentro de este margen.
La gama CE equipa ahora los cables Crosslink, Iridium, Parsec, Sky y Cygnus de Cardas. Menos sofisticados que los CG XLR (que añaden un baño de rodio y un blindaje anti-RF en los extremos), ofrecen una calidad de construcción superior a los conectores genéricos sin disparar el precio.
Un carácter sonoro definido
Cardas describe el Crosslink como “warm and forgiving”, una firma cálida y tolerante. En la práctica, esto se traduce en un medio denso, agudos suavizados y una buena base en graves más que una definición milimétrica. Este carácter sonoro puede compensar la dureza de algunos lectores digitales de entrada de gama o de equipos con agudos agresivos.
La contrapartida: en un sistema ya de por sí redondo u oscuro, el Crosslink corre el riesgo de acentuar esta tendencia. Según Cardas, la restitución sigue siendo detallada, pero sería exagerado esperar el mismo nivel de transparencia que ofrecen las gamas Clear o Parsec. Su posicionamiento es honesto: este cable está pensado para sistemas hi-fi y home cinema de gama de entrada a media.