
NAD: todos los productos
En 1972, un grupo de distribuidores europeos frustrados por el estancamiento del mercado hi-fi funda en Londres New Acoustic Dimension, NAD. El objetivo: demostrar que la calidad sonora y un precio asequible pueden coexistir. Desde hace más de medio siglo, los amplificadores, convertidores y reproductores de red de NAD perpetúan este enfoque de ingeniería en el que cada componente se elige por su contribución musical, no para engordar una ficha técnica. Saber más
Cómo un físico y un ingeniero noruego rediseñaron el amplificador hi-fi
La historia de NAD comienza con Martin L. Borish, físico estadounidense afincado en Europa, y una constatación compartida por varios importadores del sector del audio: a finales de los años 1960, el mercado hi-fi solo ofrecía dos opciones. Aparatos de alta gama a menudo prohibitivos, y productos de gran consumo con un sonido mediocre. Nada entre medias. Borish se pone al frente de un consorcio internacional del que NAD se convierte en la rama de investigación y desarrollo. La idea era radical para la época: diseñar en Europa, producir en Asia, concentrar el presupuesto en los componentes que importan para el sonido en lugar de en la carcasa o en las funciones accesorias.
El detonante llega del encuentro con Bjørn Erik Edvardsen, ingeniero noruego que había pasado por los laboratorios Dolby. «BEE», como lo llaman sus colegas, comparte la convicción de Borish: un buen amplificador debe reproducir una señal fiel con la menor distorsión posible, y nada más. Edvardsen obtiene carta blanca para dirigir el equipo técnico de NAD en Londres. Lo convierte en una célula de ingeniería centrada en la medición, la entrega de corriente y la transparencia de la señal.
El NAD 3020, el amplificador más vendido de la historia del hi-fi
En 1978, seis años después de la fundación de la marca, NAD comercializa el 3020: un amplificador integrado estéreo de 20 vatios por canal a 8 ohmios. Sobre el papel, nada espectacular. En escucha, es otra historia. La capacidad de corriente del 3020 le permite alimentar altavoces de baja impedancia mucho más allá de lo que sus 20 vatios anunciados dejan suponer, hasta 72 vatios a 2 ohmios. El sonido es cálido, detallado, musical. El precio, muy por debajo de la competencia con una calidad comparable.
El 3020 se ha convertido en el amplificador hi-fi más vendido del mundo. Este éxito se basa en una elección de ingeniería precisa: Edvardsen apostó por una fuente de alimentación sobredimensionada y una etapa de salida capaz de suministrar una corriente elevada en los transitorios, donde otros fabricantes preferían mostrar vatios sobre el papel con fuentes de alimentación infradimensionadas. El 3020 también integra la tecnología Soft Clipping, un circuito propietario de NAD que redondea la señal en caso de recorte en lugar de dejar pasar los picos cuadrados que dañan los tweeters.
El éxito del 3020 abre el camino a una serie de primicias técnicas: el plato giradiscos NAD 5120, dotado de un subchasis flotante con muelles y de un brazo lector plano recortado en un material de circuito impreso (1983), o el NAD 6100, el primer reproductor de casetes Dolby C del mundo.
Soft Clipping y Full Disclosure Power: dos respuestas técnicas a problemas reales
Dos tecnologías propias de NAD merecen detenerse en ellas, porque traducen la filosofía de la marca en soluciones medibles.
El Soft Clipping, introducido ya a finales de los años 1970, actúa como un limitador progresivo. Cuando el amplificador alcanza su potencia máxima, el circuito redondea los picos de la señal en lugar de cortarlos de forma brusca. El resultado: menos distorsión audible y una protección eficaz de los altavoces, empezando por los tweeters, muy sensibles al recorte.
El Full Disclosure Power (FDP) responde a otro problema. La mayoría de los fabricantes miden la potencia de sus amplificadores en condiciones ideales: un solo canal activo, una impedancia de carga nominal, una señal sinusoidal pura. NAD publica la potencia suministrada con todos los canales en carga, incluso con impedancias complejas (4 ohmios, 2 ohmios). Las cifras suelen ser más modestas sobre el papel, pero reflejan la realidad de un amplificador conectado a altavoces reales con música real. NAD fue uno de los primeros fabricantes en aplicar esta transparencia en sus especificaciones, ya a finales de los años 1970 con el modelo 3080.
De Londres a Pickering: NAD bajo pabellón canadiense
En 1999, el grupo canadiense Lenbrook compra NAD y traslada el centro de desarrollo a Pickering, en Ontario. El cambio de propietario coincide con una diversificación hacia el home cinema: amplificadores multicanal, procesadores de audio y vídeo, preamplificadores de salón. Lenbrook también posee Bluesound, marca especializada en la reproducción en red de alta resolución. Este vínculo entre NAD y Bluesound desemboca en desarrollos técnicos comunes, el más visible de los cuales es la integración de la plataforma BluOS en la electrónica de NAD.
La línea directriz, sin embargo, no cambia. Los amplificadores NAD siguen privilegiando la entrega de corriente, la linealidad y un diseño depurado. Los frontales son sobrios, a menudo desprovistos de cualquier artificio visual. Las funciones se limitan a lo que sirve a la señal. La serie Masters, posicionada en el segmento premium, retoma los mismos principios con convertidores y etapas de potencia más ambiciosos, pero sin sacrificar nunca la claridad de la oferta a la proliferación de funciones.
El diseño modular MDC, o cómo no volver obsoleto un amplificador
Una de las contribuciones más singulares de NAD al sector hi-fi es la plataforma MDC (Modular Design Construction), introducida en 2006. El principio: una ranura en la parte trasera del amplificador acoge tarjetas de expansión enchufables. Cuando aparece un nuevo formato de audio, un nuevo protocolo de red o una nueva función, el usuario sustituye el módulo, no el amplificador. Una elección de ingeniería que prolonga la vida útil de los aparatos y reduce la obsolescencia.
La segunda generación, MDC2, lanzada en 2021, permite una comunicación bidireccional entre el módulo y la electrónica anfitriona. El primer módulo MDC2, el BluOS-D, añade streaming en red de alta resolución BluOS y corrección acústica Dirac Live a cualquier amplificador compatible. En términos concretos: un amplificador NAD comprado hace varios años puede acceder a servicios de streaming y corregir las anomalías acústicas de la sala de escucha, sin añadir un aparato externo.
La amplificación HybridDigital: clase D y control de la señal
La llegada de la amplificación de clase D al mundo del hi-fi dividió al entorno audiófilo durante años, entre promesas de alta eficiencia y críticas sobre el resultado sonoro. NAD tomó una vía intermedia con la tecnología HybridDigital, desarrollada en colaboración con la neerlandesa Hypex. La etapa de potencia funciona en clase D (alta eficiencia, bajo calentamiento), pero un circuito de realimentación compara permanentemente la señal de entrada y la señal de salida para corregir las desviaciones en tiempo real. NAD llama a este principio «Direct Digital Feedback».
El resultado es un amplificador compacto que entrega una potencia constante a 4 y 8 ohmios, con una distorsión medida muy baja y reservas de corriente suficientes para alimentar altavoces con impedancia difícil. En los modelos de la serie Masters, NAD utiliza módulos Purifi Eigentakt, otra topología de clase D desarrollada por el ingeniero belga Bruno Putzeys, que lleva aún más lejos la linealidad y la reducción del ruido de fondo.
Por qué NAD no se parece a las demás marcas de audio
El diseño de NAD es austero a propósito. La marca siempre ha rechazado competir en estética o en la longitud de las listas de funciones. Un amplificador NAD no tiene un frontal de aluminio cepillado de dos centímetros de grosor, ni mandos superfluos. Esta sobriedad es una elección presupuestaria tanto como estética: cada euro ahorrado en la carcasa se reinvierte en la fuente de alimentación o en los convertidores.
Este enfoque explica la relación calidad-precio que ha dado fama a NAD desde 1972. También explica por qué los amplificadores de la marca se recomiendan regularmente como punto de entrada serio en el hi-fi: la reproducción sonora está ahí, sin suplemento por prestigio. Y cuando NAD decide subir de gama, se aplica la misma lógica: los materiales y los componentes cambian de nivel, los precios siguen siendo contenidos en comparación con la competencia directa.
La filosofía de NAD cabe en una frase que Borish y Edvardsen podrían haber firmado juntos: no añadir nada a un amplificador que no mejore el sonido.























