Transportes digitales
Un transporte digital en red, o streamer sin convertidor, recupera la música desmaterializada y la transmite en digital a un convertidor externo, sin producir nunca él mismo una señal analógica. Es un reproductor en red desprovisto voluntariamente de su etapa de conversión: se conecta a la red doméstica por Wi-Fi o Ethernet, busca los archivos en un NAS o un servicio de streaming como Qobuz o Tidal, y entrega el flujo tal cual mediante una salida digital. La lógica es la de la separación de tareas. Aislar la reproducción en red de la conversión permite cuidar cada etapa por separado, lejos de las perturbaciones que genera la electrónica de conversión, y elegir libremente el convertidor que dará su carácter al conjunto. La atención se centra entonces en la limpieza de la señal transmitida: un reloj preciso para reducir el jitter, una alimentación dedicada para limitar el ruido, una salida estable. La conexión determina las resoluciones posibles, siendo la salida USB capaz de gestionar los flujos más elevados, PCM y DSD, mientras que AES/EBU, coaxial y óptica tienen sus propios límites. El interés radica en la posibilidad de evolución: se sustituye el convertidor sin cambiar de transporte, y cada elemento progresa por su cuenta. La contrapartida es el número de elementos y la dependencia de un convertidor de calidad aguas abajo. Este transporte se distingue de los reproductores en red con convertidor integrado, listos para conectar a un amplificador, y solo tiene sentido asociado a un convertidor (DAC) conectado mediante un cable digital coaxial u otra conexión.























