En 2018, para celebrar medio siglo de existencia, Cambridge Audio confió a sus ingenieros una misión poco habitual: diseñar sin limitaciones de presupuesto ni compromisos técnicos. El resultado lleva el nombre del profesor Gordon Edge, padre del primer producto de la marca en 1968. El EDGE NQ es su corazón palpitante: a la vez preamplificador analógico, convertidor de alta resolución y reproductor en red, concentra en un solo chasis la visión británica de un sistema hi‑fi moderno y completo.
Un monolito de aluminio de líneas depuradas
El EDGE NQ impone su presencia con sus 46 cm de ancho, 40,5 cm de fondo y 10,2 kg en la báscula. Este generoso formato no responde solo a una cuestión estética: permite aislar las diferentes secciones del circuito y alojar un transformador toroidal sobredimensionado para una alimentación impecable.
El chasis presenta paneles de aluminio microgranallado de 8 mm de grosor, curvados en “U” con aristas redondeadas que otorgan al conjunto una apariencia a la vez maciza y suave. La tapa, ligeramente elevada y amortiguada por una capa de material bituminoso, contribuye a la absorción de vibraciones a la vez que integra discretas ranuras para la ventilación. En los laterales, un detalle sutil revela las coordenadas GPS de la sede londinense de Cambridge Audio.
El frontal se limita a lo esencial: una pantalla en color de buen tamaño para mostrar la carátula del álbum y la información de reproducción, un botón de encendido, una toma de auriculares de 6,35 mm y el célebre potenciómetro de doble corona. Este último, ensamblado a partir de 31 piezas mecanizadas en el Reino Unido, combina un aro exterior para el volumen y un aro interior para la selección de fuentes. El manejo es fluido y preciso, con una sensación de calidad que distingue de inmediato el aparato de productos más comunes.
Una topología de acoplamiento directo sin condensadores
Cambridge Audio ha optado por eliminar los condensadores de la trayectoria de la señal. Esta topología de acoplamiento en corriente continua, integrada en una única placa de circuito impreso, busca preservar la integridad tonal en cada etapa del recorrido de audio. El control de volumen se basa en componentes discretos de estado sólido en lugar de un potenciómetro tradicional, lo que garantiza un perfecto equilibrio entre canales a cualquier nivel de escucha.
Las mediciones confirman la eficacia de este planteamiento: la distorsión armónica total se mantiene por debajo del 0,0008 % en toda la banda audible, de 20 Hz a 20 kHz. La respuesta en frecuencia no se desvía más de 0,1 dB en ese mismo rango, mientras que la diafonía entre canales desciende por debajo de -100 dB a 1 kHz. Estas cifras reflejan un diseño en el que cada componente se ha seleccionado individualmente mediante sesiones de escucha, de acuerdo con la tradición de la casa.
Las fuentes analógicas conectadas a las entradas RCA o XLR balanceadas conservan su naturaleza a lo largo de todo el recorrido hasta las salidas preamplificadas. El EDGE NQ puede así funcionar como preamplificador puro para fuentes como un reproductor de CD o un tocadiscos equipado con su propio previo de fono.
StreamMagic y alta resolución hasta DSD256
El módulo de reproducción en red, desarrollado internamente bajo el nombre en clave “Black Marlin”, constituye la última evolución de la plataforma StreamMagic que Cambridge Audio perfecciona desde varias generaciones. Su rápido chipset admite archivos PCM de hasta 32 bits/384 kHz y DSD hasta el formato DSD256 a través de la entrada USB de tipo B, una resolución que supera ampliamente la de las grabaciones de estudio más exigentes.
El aparato se integra de forma nativa con los principales servicios de streaming: Spotify Connect, Tidal, Qobuz y miles de emisoras de radio por Internet son accesibles directamente desde la aplicación StreamMagic para iOS y Android. Chromecast está integrado para enviar sonido desde cientos de aplicaciones compatibles, mientras que AirPlay permite a los usuarios de Apple transmitir sin necesidad de configuración específica. El Bluetooth 4.1, compatible aptX HD, ofrece una opción inalámbrica para fuentes móviles con una calidad superior al Bluetooth estándar. La certificación Roon Ready permite asimismo utilizar el EDGE NQ como punto de reproducción dentro de un sistema multiroom gestionado por este software.
Una conectividad pensada para centralizar todas las fuentes
La parte trasera del aparato alberga una variada conectividad que permite convertir al EDGE NQ en el centro neurálgico de un sistema de audio completo. En el apartado digital, encontramos una entrada óptica, dos entradas coaxiales y una entrada USB de tipo B para la conexión a un ordenador. La entrada HDMI ARC merece una atención especial: permite recuperar el sonido del televisor en estéreo PCM y utilizar el EDGE NQ como interfaz de audio principal de un sistema mixto de música y cine en casa. Un puerto USB de tipo A alimentado a 5 V puede alojar una memoria USB o un disco duro externo para la reproducción de archivos almacenados localmente.
Las fuentes analógicas disponen de tres entradas: dos pares de conectores RCA no balanceados y un par XLR balanceado. En salida, el aparato ofrece tanto conectores RCA como XLR para la conexión a una etapa de potencia. La aplicación dedicada permite desactivar la sección de preamplificación para utilizar el EDGE NQ únicamente como fuente con salida fija, una opción útil si se desea conectarlo a un amplificador integrado en lugar de a un bloque de potencia.
La conexión de red puede realizarse por cable a través del puerto Ethernet RJ45 o por Wi‑Fi de 2,4 GHz gracias al adaptador suministrado. La antena Bluetooth incluida se fija en la parte trasera del aparato.
Integración con los amplificadores de la gama EDGE
El EDGE NQ ha sido diseñado para funcionar en tándem con los amplificadores de la misma serie. El cable de enlace suministrado (Edge Link Cable) permite sincronizar el encendido y apagado con la etapa de potencia EDGE W o con los monobloques EDGE M. Esta conexión simplifica el día a día: un solo mando a distancia o la aplicación móvil basta para gestionar todo el sistema.
El mando a distancia incluido, metálico y de peso considerable, incorpora cuatro teclas de presintonías para memorizar combinaciones de fuente/volumen. Sin embargo, el control de volumen por pasos desde el mando carece de la fineza que ofrecen la aplicación o el potenciómetro, un punto a tener en cuenta si se prevé controlar el sistema principalmente a distancia.
El EDGE NQ también puede apilarse físicamente con el EDGE W: la base ligeramente rebajada del amplificador encaja sobre la tapa del preamplificador para formar un conjunto visualmente coherente.
Una salida de auriculares para la escucha personal
La toma de auriculares en el frontal, en formato jack de 6,35 mm, ofrece una alternativa para las sesiones de escucha en solitario. Se beneficia del mismo cuidado aplicado al resto del circuito, con potencia suficiente para alimentar la mayoría de auriculares hi‑fi del mercado.