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Preamplificadores phono para tocadiscos

El preamplificador de fono es imprescindible para conectar un tocadiscos a un amplificador sin entrada de fono dedicada. Esta etapa RIAA amplifica la señal muy débil de la cápsula (MM o MC) y aplica la curva de ecualización estandarizada para reproducir fielmente la música grabada. Desde modelos de iniciación hasta referentes audiófilos de marcas como Lehmann, Pro-Ject o Rega. Saber más

¿Por qué es necesario un preamplificador de fono?

La señal que entrega una cápsula de fono es extremadamente débil, hasta 10 000 veces menos potente que una fuente convencional como un reproductor de CD. Una cápsula de imán móvil (MM) produce entre 2 y 6 mV, mientras que una de bobina móvil (MC) genera apenas 0,2 a 1 mV. Sin preamplificación, el volumen sería casi inaudible. Ese es el primer papel del preamplificador de fono: elevar esta señal al nivel de línea estándar (aprox. 150 mV) que su amplificador puede manejar.

La corrección RIAA, clave de la reproducción

Más allá de la amplificación, el preamplificador de fono cumple una función técnica crucial: la aplicación de la curva de ecualización RIAA. Desde 1956, este estándar de la industria fonográfica compensa la preénfasis aplicada durante el corte de los discos. En efecto, los agudos se amplifican y los graves se atenúan en el vinilo por razones físicas ligadas a los límites del surco. El preamplificador invierte esta curva para restablecer el equilibrio frecuencial natural. La precisión con la que se aplica esta corrección determina en gran medida la calidad sonora final.

Cápsulas MM o MC: adaptar el preamplificador

La elección de un preamplificador de fono depende ante todo del tipo de cápsula que equipa su tocadiscos. Las cápsulas MM (Moving Magnet, de imán móvil) son las más comunes y funcionan con la mayoría de los preamplificadores del mercado. Requieren una ganancia de alrededor de 40 dB, una impedancia de entrada de 47 kΩ y una capacitancia de 100 pF. Las cápsulas MC (Moving Coil, de bobina móvil) son más exigentes: su señal más débil demanda una ganancia mínima de 58 dB y una impedancia ajustable entre 50 y 1 000 Ω. Estas últimas suelen equipar instalaciones de alta gama.

Para ganar en versatilidad, muchos preamplificadores ofrecen compatibilidad MM/MC con conmutadores que permiten pasar de un modo a otro. Esta solución evita cambiar de aparato si decide evolucionar hacia una cápsula MC más adelante. Los modelos más sofisticados ofrecen ajustes finos de impedancia y capacitancia para adaptarse con precisión a las características de cada cápsula.

Instalación y conexión

El preamplificador de fono se intercala entre el tocadiscos y el amplificador. La conexión se realiza mediante un cable de fono desde las salidas del tocadiscos a la entrada del preamplificador, y luego un cable RCA estándar desde la salida del preamplificador a cualquier entrada del amplificador (CD, AUX, tuner). No olvide conectar el cable de masa (GND) para eliminar zumbidos parásitos. Si su amplificador ya dispone de una entrada de fono integrada pero esta no le satisface, un preamplificador externo de mayor calidad transformará radicalmente su escucha.

Tecnologías y componentes

Los preamplificadores de iniciación suelen emplear amplificadores operacionales por razones económicas. A medida que se sube de nivel, se encuentran diseños con componentes discretos (transistores seleccionados, condensadores de precisión) que garantizan un ruido de fondo mínimo y una reproducción más musical. Algunos audiófilos prefieren los modelos a válvulas, apreciados por su calidez y musicalidad natural. La alimentación también desempeña un papel determinante: las versiones de alta gama adoptan a menudo una fuente de alimentación separada para evitar cualquier interferencia electromagnética con los circuitos de audio.

El chasis debe estar cuidadosamente apantallado para proteger las señales muy débiles de perturbaciones externas. Los mejores preamplificadores integran además filtros subsónicos para eliminar el rumble (retumbo) del motor del tocadiscos, y algunos proponen varias curvas de ecualización (Decca, Columbia) para los discos antiguos grabados antes de la normalización RIAA de 1956.

Marcas de referencia

Lehmann Audio se ha impuesto como referencia mundial con su Black Cube, lanzado en 1995 y continuamente mejorado. Esta marca alemana propone también modelos más sofisticados como el Silver Cube o el Decade. Pro-Ject, fabricante austriaco reconocido por sus tocadiscos, ofrece una gama completa de preamplificadores accesibles, entre ellos los Phono Box y las versiones a válvulas Tube Box. Rega, Cambridge Audio, Musical Fidelity, Gold Note y los franceses Atoll y YBA completan el panorama con soluciones para todos los presupuestos.

Presupuesto y coherencia del sistema

A partir de 50-100 €, se encuentran preamplificadores de iniciación perfectamente funcionales para un uso básico. Entre 150 y 500 €, los modelos resultan adecuados para cápsulas hi-fi de entrada. Por encima de 500 €, se accede a prestaciones audiófilas compatibles con cápsulas de gama media y alta. Como siempre en alta fidelidad, la coherencia importa: no tiene sentido asociar un preamplificador de alta gama con un tocadiscos y una cápsula de entrada. Un presupuesto para el preamplificador equivalente hasta el doble del de la cápsula garantiza por lo general un equilibrio satisfactorio.

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